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Asesinos y ancianos

Un escritor relata historias de personajes que habitualmente no tienen puntos en común con él: estafadores, reyes antiguos, exploradores, esquimales, asesinos. Para detallar las reflexiones y sentimientos de los protagonistas se inspira en la imaginación, los documentos y, con fortuna, en la información que le aportan terceros cercanos.

En cualquier caso, la aproximación es arriesgada y siempre planea la duda de si un asesino se vería reflejado en el personaje construido o, en cambio, sonreiría con condescendencia pensando <<pobre juntaletras, qué desencaminado anda>>. Con esta incertidumbre nos hemos enfrentado gran parte de los autores del libro, ya que nuestro aspecto dice que no somos ancianos, pero debíamos escribir sobre personas de edad avanzada. ¿Qué piensan? ¿Con qué sueñan? ¿Qué les sucede de extraordinario? Responder alejados de lugares comunes ha constituido un reto.

Para no errar, fue fundamental concretar una perspectiva del narrador adecuada. La literatura, el cine y el teatro emplean un recurso trillado: situar al inicio de la historia a una abuela que relata su pasado sentada en un sillón orejero o postrada en una cama de hospital. Eso en lo mejor de los casos, puesto que a veces los hijos descubren a través de un diario secreto las aventuras de la abuela ya fallecida. El increíble caso de Benjamin Button, El diario de Noa o Los puentes de Madison son algunos ejemplos. Desde esta perspectiva los mayores son sujetos pasivos. Lo importante ha ocurrido muchos años atrás cuando eran jóvenes. Ahora solo les queda la nostalgia, aguardar el paso de los días sin posibilidad de recorrido, de alicientes futuros.

Ahora bien, existen tramas que rompen con este narrador melancólico, al borde de su final, y sitúan al mayor en su momento presente como actor principal. El abuelo que saltó de la ventana y se largó o Cocoon son títulos que me vienen a la memoria.

También los relatos de Mayores sin reparos lo hacen y presentan a octogenarios luchadores, optimistas, involucrados, capaces de iniciar nuevas relaciones, que viven situaciones fantasiosas o realistas en las que adoptan un papel decisivo, valiente, que desmonta tópicos.

El hecho es que esta colección de relatos muestra la realidad diversa y actual de nuestros mayores. Hoy llegan a esa edad con mejor calidad de vida, formación y más inquietudes. En definitiva, creo que los protagonistas de estos relatos nos enseñan que siempre hay que vivir con intensidad e ilusión.

 

ilustraciónLomejor
Héctor Santamaría Gárate es el ilustrador de Lo mejor.

 

Esta fue mi intervención en la presentación de Mayores sin reparos en la Feria del Libro de Valencia el 29 de mayo. Prologado por  Rosa Montero, es un libro colectivo de relatos con la vejez como tema. La recaudación se destina a la ampliación de plazas de la residencia San Antonio de Benagéber. Rafael Borrás, el presidente de su fundación, lo explica perfectamente aquí.

Otro Rafael es quien aparece en la portada. No es ningún asesino, sino una encantadora persona que vive en el centro y que encarna el espíritu que he explicado en el discurso. Lo vemos en un pequeño taller donde realiza manualidades y pinta. La trabajadora social nos contó que el día anterior había pasado la inspección técnica de la moto que aún conserva. El autor de la fotografía es Álvaro Roselló.

 

3 Responses

  1. Enhorabuena, por el estreno de tu web. Espero te ayude en tus objetivos. Estaré atento a tus publicaciones. Un abrazo

    Ramon Benito

    1. Gracias, Ramón. Espero que te guste lo que vaya escribiendo.

      David

  2. Paso a paso vas pariendo ese escritor que engendraste para ti. Pero no te olvides de inscribirlo en el registro. Enhorabuena por tu web.

    Carlos

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